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La facturación de las empresas y fabricantes asociados a ANFAC creció un 3,8% en 2025, hasta los 80.315 millones de euros, con una caída del 56,3% del resultado neto.
La industria española de automoción volvió a demostrar en 2025 su capacidad para seguir invirtiendo y transformarse incluso en un contexto especialmente exigente. Las marcas y fabricantes de vehículos asociados a ANFAC alcanzaron una inversión récord de 3.197 millones de euros, un 24,7% más que el año anterior y la mayor cifra desde que existen registros, destinada principalmente a adaptar las plantas españolas a la fabricación de vehículos electrificados y atraer nuevos proyectos industriales a nuestro país.
Así se recoge en el Informe Anual 2025 presentado por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), que refleja un ejercicio marcado por el contraste entre la fortaleza inversora del sector y un entorno productivo muy condicionado por la forma elegida por Europa para imponer la transición tecnológica, la debilidad de la demanda europea y el impacto en el mercado de las políticas geoestratégicas de los bloques con los que Europa compite.
En este contexto, los fabricantes alcanzaron una facturación de 80.315 millones de euros, un 3,8% más que en 2024. Mientras que el resultado neto se situó en 853 millones de euros, un 56,3% inferior al ejercicio anterior, afectado por la menor producción, los procesos de reestructuración industrial y el incremento de los costes de fabricación.
Pese a este escenario, el sector mantuvo su peso estratégico para la economía española, con 53.943 empleos directos en las plantas de fabricación y una aportación decisiva al tejido industrial, al comercio exterior y a la inversión productiva del país.
En la presentación, José López-Tafall, director general de ANFAC, señaló que “la inversión récord de 2025 demuestra el compromiso de los fabricantes con España. En un año exigente para la producción y los resultados, las marcas han redoblado su apuesta por transformar sus plantas hacia el vehículo eléctrico. Es la mejor prueba de que la industria cree en el futuro industrial de nuestro país y de que España tiene la oportunidad de consolidarse como uno de los grandes polos europeos del vehículo electrificado”.
La automoción continuó siendo uno de los principales motores económicos del país durante 2025. La aportación total del sector en materia fiscal alcanzó los 41.995 millones de euros, un 4% más que el año anterior. De esta cifra, 6.771 millones procedieron de la compra de vehículos nuevos, lo que supone un incremento del 11,9% respecto a 2024.
Asimismo, el automóvil volvió a situarse entre los productos con mayor contribución positiva a la balanza comercial española, generando un saldo de 10.190 millones de euros gracias, principalmente, a la actividad exportadora.
El mercado español confirmó en 2025 la senda de recuperación iniciada el año anterior. Por segundo ejercicio consecutivo se superó el millón de matriculaciones de turismos, con 1.148.650 unidades, un 12,9% más que en 2024, aunque todavía unas 100.000 unidades por debajo de los niveles previos a la pandemia.
La electrificación fue el principal motor de este crecimiento. Durante 2025 se matricularon 245.629 vehículos electrificados (turismos, vehículos comerciales, industriales y autobuses eléctricos puros e híbridos enchufables), un 96,4% más que el año anterior y el mayor volumen registrado hasta la fecha.
Los turismos electrificados concentraron 225.617 unidades, representando el 19,7% del mercado, mientras que los vehículos comerciales eléctricos crecieron un 142,5% y los industriales un 32,1%.
Desde ANFAC se valora muy positivamente esta evolución, aunque considera imprescindible consolidarla mediante políticas de apoyo estables que permitan mantener el ritmo de crecimiento de la demanda. Así afirmo López-Tafall durante la presentación: “La electrificación vive un buen momento y las cifras lo avalan, el problema radica en los plazos impuestos por la normativa europea para cumplir los objetivos de descarbonización. La puesta en marcha inmediata del Plan Auto+ es fundamental, y esperamos que sea en breve. Además, todos coincidimos en que es necesario un plan de ayudas ágil, sencillo y, sobre todo, con continuidad en el tiempo, que dé certidumbre al ciudadano y acompañe la apuesta que ya están haciendo las marcas”.
Durante la presentación del informe, ANFAC incidió en que la transformación hacia la movilidad de cero emisiones debe ir acompañada de medidas que permitan preservar la competitividad industrial de España.
En este sentido, la asociación destacó como buena noticia el inicio de los grupos de trabajo del Plan España Auto 2030, concebido como la hoja de ruta para reforzar la posición de España como segundo fabricante europeo de vehículos.
El plan identifica, entre otras medidas prioritarias, propuestas concretas para reforzar la cadena de valor industrial de la automoción, con aspectos relativos al reforzamiento de OEMs y componentes o la extensión de la actividad hacia nuevas actividades, como el desarrollo de la cadena de valor de baterías y la explotación de recursos minerales.
Además, también identifica cuatro grandes ámbitos transversales que son una condición necesaria al menos para mantener nuestra competitividad tradicional. Son disponer de energía limpia y barata que aproveche el potencial renovable del país, reforzar los incentivos a la I+D+i, mantener el marco de flexibilidad laboral y diálogo social a nivel de centros de trabajo que favorezca la adaptación industrial y, especialmente, reducir el absentismo laboral, que supera ya el 9% y se ha incrementado en más de un 50% desde 2018, siendo una lacra para nuestra competitividad y atractivo inversor.
Sobre este punto, José López-Tafall concluyó: "Estamos en plena etapa de transformación y no podemos permitirnos perder los factores que han hecho competitiva a la automoción española. Energía a precios competitivos, sin recargas fiscales; incentivos a la innovación al menos al mismo nivel que de los grandes países europeos; mantener la flexibilidad laboral pactada en los centros de trabajo, como es tradición del sector; y una política decidida de reducción del absentismo son condiciones necesarias para que España siga atrayendo inversión y producción. El Plan España Auto 2030 marca el camino y ahora toca ejecutarlo entre todos".