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Un informe técnico, elaborado por Heiko Blech y Jan Lucas Brause, analiza las tendencias tecnológicas que están redefiniendo la fabricación industrial a escala global.
La EMO Hannover 2025, celebrada del 22 al 26 de septiembre con cerca de 1.600 expositores de 45 países, volvió a consolidarse como el principal escaparate mundial de la tecnología de producción y la fabricación avanzada. Coincidiendo con el 50 aniversario de la feria, el evento mostró con claridad cómo la industria avanza hacia modelos de producción cada vez más automatizados, digitalizados, inteligentes y sostenibles.
La automatización fue el eje central de la mayoría de las innovaciones presentadas. Máquinas herramienta, sistemas periféricos y soluciones de manipulación demostraron la viabilidad de líneas de producción con mínima o nula intervención humana, orientadas a mejorar la productividad, la calidad, la flexibilidad y la fiabilidad de los procesos, al tiempo que se mitiga la escasez de mano de obra cualificada.
La inteligencia artificial se consolidó como tecnología transversal. Sus aplicaciones abarcan desde la optimización autónoma de procesos y el análisis avanzado de datos de producción, hasta chatbots industriales integrados en controles CNC y sistemas MES, capaces de asistir en la operación, el mantenimiento y la programación. Estas soluciones facilitan la interacción hombre-máquina, reducen la necesidad de formación especializada y contribuyen a minimizar tiempos de inactividad.
La digitalización y la conectividad avanzaron gracias a estándares abiertos como OPC UA y a iniciativas como umati, que permiten la interoperabilidad entre máquinas, software y plataformas digitales. La recopilación y explotación de datos en tiempo real —incluido el consumo energético— refuerza la transparencia, la trazabilidad y la toma de decisiones basada en datos.
La sostenibilidad se confirmó como un factor estratégico, más allá del cumplimiento normativo. Fabricantes de máquinas, herramientas y componentes presentaron soluciones orientadas a reducir el consumo energético, prolongar la vida útil de los equipos, emplear materiales reciclados y medir de forma homogénea la huella de carbono a lo largo de todo el ciclo de vida. La futura estandarización internacional de estos criterios refuerza su relevancia para la competitividad global.
La fabricación aditiva mostró su creciente integración con los procesos convencionales, especialmente en la producción de dispositivos de sujeción complejos y componentes especiales personalizados, aportando nuevas libertades de diseño y mayor flexibilidad productiva.
Por último, la feria puso el foco en el talento, la formación y las startups, subrayando la necesidad de atraer y capacitar a nuevas generaciones para sostener la transformación digital e industrial del sector.
En conjunto, la EMO Hannover 2025 evidenció que el futuro de la fabricación pasa por sistemas autónomos, conectados y sostenibles, apoyados en la inteligencia artificial y orientados a una producción más eficiente, resiliente y competitiva, acercando progresivamente a la industria a la visión de la “fábrica autónoma”.