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El sector solicita reactivar la excepción ibérica para desacoplar el precio del gas del precio de la electricidad, eliminar temporalmente el impuesto del 7 % sobre el valor de la producción de energía eléctrica y reforzar las compensaciones por costes indirectos de CO₂.
La Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID) ha trasladado durante una reunión con el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, su preocupación por el impacto que la actual escalada de tensiones internacionales está teniendo sobre la industria siderúrgica española, especialmente por el fuerte incremento de los costes energéticos y logísticos.
Según la información recabada entre las empresas del sector, el encarecimiento del gas natural y de la electricidad está teniendo un impacto inmediato sobre la competitividad de la industria electrointensiva. De mantenerse los niveles actuales de precios, el incremento de costes globales para el conjunto de la siderurgia española podría ascender a 60 millones de euros mensuales.
A este impacto energético se suman otras presiones sobre los costes operativos, como el aumento del precio del transporte terrestre —con incrementos semanales de hasta el 2,5% por el encarecimiento del gasóleo—, la subida de los fletes marítimos, que ya registran incrementos de entre el 10% y el 20%, y el encarecimiento de materias primas e insumos industriales.
Además, las empresas están detectando tensiones en las cadenas de suministro internacionales, con cancelaciones o encarecimientos de seguros marítimos en zonas de conflicto, redireccionamiento de rutas hacia puertos considerados seguros y retrasos en las entregas.
“Las empresas siderúrgicas están afrontando un aumento muy significativo de sus costes en muy poco tiempo, lo que supone una presión enorme sobre la competitividad de una industria que ya opera en mercados globales muy exigentes”, ha señalado Carola Hermoso, directora general de UNESID.
Riesgos para la competitividad industrial
El contexto actual también está generando una elevada incertidumbre en los mercados, lo que dificulta la planificación comercial y la contratación de pedidos. En algunos sectores consumidores de acero, la demanda ya venía debilitándose por la coyuntura económica, mientras que en otros segmentos se están produciendo comportamientos dispares, con clientes que retrasan compras por prudencia y otros que adelantan pedidos ante el riesgo de nuevas subidas de precios.
En términos agregados, algunas empresas estiman que el impacto sobre los costes variables podría situarse ya entre un 20% y un 25%, lo que podría trasladarse a medio plazo a una contracción de la demanda y al retraso de inversiones si la situación internacional se prolonga.
“Nos enfrentamos a un entorno de gran volatilidad que afecta simultáneamente a la energía, a la logística y a las materias primas. Si no se adoptan medidas que permitan contener estos costes, existe un riesgo real de pérdida de competitividad para la industria europea”, ha añadido Hermoso.
Medidas urgentes para contener los costes energéticos
Ante la rapidez con la que están aumentando los costes energéticos, UNESID considera necesario activar medidas urgentes que permitan aliviar la presión sobre la industria electrointensiva. Entre ellas, el sector plantea reactivar la excepción ibérica para desacoplar el precio del gas del precio de la electricidad y eliminar temporalmente el impuesto del 7% sobre el valor de la producción de energía eléctrica (IVPEE).
Asimismo, la industria siderúrgica considera prioritario reforzar las compensaciones por costes indirectos de CO₂, incrementar la reducción de peajes eléctricos para los consumidores electrointensivos y acelerar la puesta en marcha de herramientas europeas de defensa comercial.