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Además, los 15 convenios colectivos firmados en 2026 recogen subidas del 4,34 % para asegurar el poder adquisitivo de los profesionales del sector
La negociación colectiva del metal constituye uno de los sistemas sectoriales más amplios y desarrollados de España. Se articula a través del Convenio Estatal del Metal (CEM), que establece el marco común del sector en materias como la clasificación profesional, la formación o la prevención de riesgos laborales, y mediante una extensa red de convenios colectivos provinciales y autonómicos que adaptan las condiciones laborales a la realidad económica y productiva de cada territorio.
Este modelo da cobertura a un sector de 220.000 empresas y más de dos millones de trabajadores vinculados a actividades tan diversas como la industria manufacturera, las instalaciones, el mantenimiento, la reparación o el comercio especializado del metal. La combinación de un marco estatal común y una negociación territorial consolidada vertebra uno de los principales sectores económicos e industriales del país, facilitando la adaptación de salarios, jornada laboral, formación y demás condiciones de trabajo a las necesidades específicas de cada actividad y territorio.
El contexto económico y la situación geopolítica adquiere una especial relevancia en la negociación de los convenios de las actividades del metal. Las previsiones más recientes de instituciones como el Banco de España sitúan el IPC interanual, indicador de referencia para la revalorización de las tablas salariales, en el entorno del 4% para finales de 2026.
Ante este escenario extraordinario, la negociación colectiva del metal recoge un incremento medio ponderado que ronda el 4,34 % para más de 220.000 trabajadores en los 15 convenios colectivos que se han firmado este año.
De forma paralela, hay 40 convenios colectivos del sector con efectos económicos en 2026 que dan cobertura a 1,3 millones de trabajadores. De ellos, un total de 25 incorporan cláusulas de garantía salarial vinculadas a la evolución de los precios, que darán cobertura a aproximadamente 870.000 trabajadores de la industria y servicios del metal.
Estos mecanismos permiten revisar automáticamente las tablas salariales en aquellos casos en los que la inflación supera a los incrementos salariales pactados, garantizando una actualización adicional de las retribuciones de cientos de miles de trabajadores del sector. Por norma general, se acomete una subida adicional de un punto porcentual o bien se cubre el diferencial frente al encarecimiento de la cesta de la compra.
Los estudios anuales elaborados por Confemetal sobre la negociación colectiva de la Industria y Servicios del Metal y del Comercio del Metal muestran que durante 2025 los convenios colectivos mantuvieron una evolución positiva de los salarios y de las condiciones laborales.
El incremento salarial medio ponderado, entendido como la combinación de los aumentos salariales pactados y la reducción del tiempo de trabajo, alcanzó el 3,4 % en la industria y los servicios del metal y el 3 % en el comercio del metal.
La negociación colectiva del metal también presta una atención creciente a la incapacidad temporal por contingencias comunes (IT CC). Los convenios colectivos han presentado históricamente elevados niveles de protección social mediante complementos empresariales que, en numerosos casos, permiten alcanzar el 100 % de la retribución durante los procesos de baja.
Ante el auge de los procesos de IT CC, algunos convenios recientes incorporan medidas orientadas a favorecer una gestión más eficiente de estos procesos. Entre ellas figuran la limitación temporal de los complementos hasta el 100 % del salario, reduciendo su duración máxima a periodos de entre 100 y 200 días; la restricción del número de procesos de incapacidad temporal que pueden generar derecho al complemento; la exclusión de determinadas mejoras a partir de la tercera baja por enfermedad común dentro de un mismo año, salvo situaciones especialmente protegidas; o la implantación de incentivos ligados a la asistencia efectiva al trabajo.
Estas iniciativas reflejan una evolución gradual de la negociación colectiva del sector, que mantiene los mecanismos de protección económica tradicionales, pero comienza a incorporar herramientas dirigidas a mejorar la gestión del absentismo y de los procesos de incapacidad temporal de larga duración.
La negociación colectiva del metal ha contribuido durante los últimos años a una mejora progresiva de las condiciones laborales mediante incrementos salariales, medidas de conciliación, formación profesional y adaptaciones de la organización del trabajo acordes con la evolución de las empresas y de la actividad económica.
Asimismo, el sector ha continuado reduciendo gradualmente el tiempo de trabajo a través de la negociación colectiva, situando la jornada media anual de la Industria y Servicios del Metal por debajo de las 1.750 horas, equivalente en términos prácticos a semanas laborales de entre 38 y 38,5 horas.
Estos avances deben seguir apoyándose en mejoras de productividad, innovación y competitividad empresarial, especialmente en un contexto económico marcado por la incertidumbre energética, los cambios tecnológicos y la creciente competencia internacional.
En paralelo, el metal afronta uno de sus principales retos: la disponibilidad de profesionales cualificados. Las empresas del sector necesitarán incorporar alrededor de 350.000 nuevos trabajadores en los próximos años para atender la demanda asociada al crecimiento de actividades estratégicas como la defensa y la seguridad, la transición energética, las instalaciones vinculadas a la climatización y la eficiencia energética o numerosos oficios tradicionales.
A ello se suma el relevo generacional derivado de las jubilaciones previstas en las actividades industriales, donde se estima que aproximadamente 240.000 profesionales abandonarán el mercado laboral en los próximos años. Garantizar la disponibilidad de talento cualificado constituye, por tanto, una prioridad para mantener la competitividad y capacidad de crecimiento del sector.