Empresas Premium
Ha sido un año de resistencia ante los desafíos comerciales y la búsqueda de competitividad, según Carola Hermoso, presidenta de UNESID.
La industria siderúrgica española cierra el año 2025, calificándolo como un periodo clave y transformador, definido por la defensa de la competitividad en un entorno geopolítico complejo y la respuesta ante las medidas arancelarias internacionales.
Desafíos comerciales y el "escudo" europeo
El principal reto del año han sido los aranceles impuestos por la administración estadounidense, los cuales amenazan directamente el empleo y las cadenas de valor en España. Tras advertir sobre este impacto en abril y presentar la posición oficial del sector en junio, la industria ha reclamado un instrumento de defensa comercial sólido. En este sentido, se valora positivamente la propuesta de la Comisión Europea de octubre, considerada un "escudo" necesario que debe aprobarse con urgencia para proteger a las empresas y trabajadores.
Competitividad y transición energética
A lo largo de 2025, el sector ha vuelto a insistir en la necesidad de soluciones para los sectores electrointensivos, dado que la industria sigue soportando costes energéticos muy elevados. Se ha defendido la creación de un marco estable que permita a las empresas producir en igualdad de condiciones globales mientras mantienen sus inversiones en descarbonización.
En el ámbito europeo, se ha destacado que una industria fuerte es vital para la autonomía estratégica y la seguridad económica de la Unión Europea. Asimismo, se ha solicitado una mejora en el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) para asegurar que sea una herramienta eficaz que impulse la descarbonización también fuera de las fronteras europeas.
Compromiso con las personas y el futuro
Más allá de los retos económicos, el 2025 ha servido para reforzar el compromiso social del sector mediante:
De cara a 2026, la industria siderúrgica reafirma su compromiso de seguir trabajando por un sector competitivo, innovador y sostenible.